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¿Pero que ocurre si la raza ya es consanguínea?

Si una raza o población ya es tan consanguínea que aparecen claros signos de depresión consanguínea, por ejemplo una alta tasa de cáncer temprano o infecciones, ¿qué hacer entonces?

Si existen líneas no relacionadas en otros países, por supuesto la mejor solución sería incrementar el intercambio de gatos entre estos países. Si estas líneas no relacionadas no están disponibles, deberemos realizar cruces externos (outcross) con otras razas o gatos no registrados que se adapten al estándar razonablemente bien. Si se mezclan suficientes genes nuevos en la población, conseguiremos solventar el problema de la consanguinidad.

Una objeción no poco común a estas soluciones es que no sabemos qué nuevos genes recesivos dañinos podemos estar introduciendo con estos cruces externos. Esto es verdad, no lo sabemos. Sabemos que la mayor parte de los individuos portan alguna clase de genes recesivos dañinos. Muchos criadores también opinan que es mejor tener una población más consanguínea con menos tipos diferentes de enfermedades genéticas, para poder tenerlo todo bajo control de forma más sencilla. Puede que incluso haya pruebas disponibles para determinar esas enfermedades. Pero, como veremos abajo, es mejor tener bajas frecuencias de muchos genes dañinos diferentes que tener frecuencias altas de de un solo gen dañino recesivo.

Imaginemos que tenemos una población A con una frecuencia génica del 50% para un determinado defecto recesivo. Compararemos esto con la población B que tiene frecuencias del 10% para 5 defectos recesivos diferentes. Ambas poblaciones tendrán por tanto la misma frecuencia de genes nocivos, pero la población A tiene genes defectuosos de sólo una clase (fácil de mantener bajo control) mientras que la población B tiene genes defectuosos de 5 clases distintas.

En la población A, el riesgo de que nazca un cachorro con una enfermedad genética es por tanto: 0.50 x 0.50 = 0.25 = 25%.

En la población B, el riesgo de que nazca un cachorro con una enfermedad genética es por tanto: 5 x (0.10 x 0.10) = 0.05 = 5%.

Esto demuestra que tendremos muchos menos cachorros con defectos genéticos en una población con baja frecuencia de muchos tipos distintos de enfermedades. El modo más efectivo de preservar la salud de una raza no es tratar de eliminar los genes perjudiciales, si no tratar de mantener su frecuencia tan baja que la posibilidad de que se encuentren dos individuos con el mismo gen nocivo sea casi imposible.

Algunos criadores tendrán dudas acerca de los cruces externos porque tienen miedo de que el tipo de la raza se pierda para siempre. Algunos criadores son de la opinión de que la consanguinidad (linebreeding) es la única manera de obtener un excelente tipo uniforme. Es cierto que utilizando la consanguinidad como método de cría se pueden obtener resultados más rápidos en cuanto al tipo. El problema es que se pone en grave riesgo la salud de los gatos a largo plazo. Es posible obtener los mismos resultados en cuanto al tipo sin recurrir a la consanguinidad, aunque lleva más tiempo. Desgraciadamente la consanguinidad es un atajo muy tentador para criadores interesados en llevar sus gatos a exposiciones. Pero uno debe darse cuenta de que muchos de los genes que se fijan durante la consanguinidad no tienen nada que ver con el tipo. Como ejemplo diremos que la especie humana tiene aproximadamente 30 000 genes, ¡y el 98,5% de ellos son idénticos a los del chimpancé! Y sin embargo ¿no somos bastante diferentes de los chimpancés? ¿Qué cantidad de genes son diferentes entre un Siamés y un Persa? ¿O entre un Bosque de Noruega y un Maine Coon? ¿O entre un Burmés con un buen estándar y un gatito callejero con aspecto de Burmés de tipo razonablemente bueno? Pues no más de los que podemos fijar en algunas generaciones de cría selectiva, ¡esto es seguro!

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